16 diciembre 2007

Semprún y memoria del stalinismo

Noticia aparecida en el diario catalán El Periódico, que nos habla acerca del apadrinamiento que hizo Jorge Semprún del libro Relatos de Kolimá, que en la forma de cuentos relatan la vida cotidiana en los campos de stalin. Para quienes sentimos nuestro corazón y razón en el lado izquierdo, se trata de una realidad no olvidable y que, a mi juicio, debe estar permanentemente en nuestra alerta y distancia crítica y ética para la forma en que asumimos nuestra práctica política y nuestros sueños de un mundo mejor. No cabe duda que los campos del período de stalin no son comparables con la maquinaria de exterminio de los nazis, pero constituyen, en su singularidad, una forma abyecta de deshumanización y barbarie que hemos de mirar a la cara para denunciarla y condenarla.

Aquí la noticia, ojalá llegue a Chile pronto el libro que Semprún considera uno de los más importantes del siglo XX. La ficción al servicio de la memoria, algo sin duda a explorar (si tuviese un poquito más de tiempo!).

Slds,
Manuel.
----
Semprún apadrina "el libro más importante del siglo XX"

ELENA HEVIA
BARCELONA

Nadie mejor que Jorge Semprún, escritor, guionista, exministro de Cultura y exprisionero número 44.904 del campo de concentración de Buchenwald, para calibrar el horror de los gulags, los campos de trabajo soviéticos. Por esa razón, y porque Relatos de Kolimá, del escritor ruso Varlam Shalámov (1907-1982), retrato del horror de la deportación en Siberia, es uno de sus libros de cabecera, el autor accedió a trasladarse desde su residencia de París hasta Barcelona.

Ayer, en el CCCB, y acompañado del traductor Ricardo San Vicente, Semprún proclamó su amor a este ciclo de 100 cuentos que la editorial Minúscula ha empezado a publicar y que se completará en el futuro en seis volúmenes. "Es el libro más importante del siglo XX y el que me ha hecho más compañía", resumió hiperbólico, considerando que en lo literario es superior al canónico Archipiélago Gulag, de Alexandr Solzhenitsin. "No hay prácticamente ningún relato que no tenga una reflexión que no valga la pena anotar".

DETALLES COTIDIANOS
Aunque Semprún, que a sus 84 años exhibe una envidiable energía, no quiso equiparar los campos nazis a los estalinistas, sí estableció vínculos porque muchos de los rusos que le acompañaron en el campo de concentración alemán acabaron poblando el gulag. "Stalin consideraba que no haber muerto en Alemania era una traición". Fuera de eso, en ambos lugares se liaba el tabaco (malo) de la misma manera, las partidas de cartas eran similares y la dificultad en el trabajo diario, la misma.
"Es importante que la literatura recoja esos detalles cotidianos --sostuvo el escritor-- que no caben en un ensayo. La gente debe hacerse la idea, por ejemplo, de cómo era el silencio que rodeaba Buchenwald, donde los hornos crematorios ahuyentaban a los pájaros". Esa apuesta por la ficción para conservar la memoria histórica hace que el autor aplauda una novela reciente y arriesgada como Las benévolas, de Jonathan Littell --de hecho ha participado en su encumbramiento porque él fue uno de los miembros del jurado que le dieron el Goncourt--: "Creo firmemente que en el futuro se sabrá lo que ha sido el extermino gracias al libro de Littell".

Y puestos a enjuiciar la recuperación del pasado, el expolítico traslada esa opinión a su país de origen para calibrar la importancia de la ley de la memoria histórica: "La transición arrancó de una decisión de amnistía y amnesia respecto al pasado, fruto de un consenso colectivo muy fuerte. Pero está claro que ahora, con esos movimientos espontáneos que intentan recuperar a los muertos de las fosas comunes de la guerra civil, nos sentimos mucho más fuertes para acabar con la amnesia. Lo que no me parece lógico es que haga falta una ley".

No hay comentarios.: